martes, 25 de noviembre de 2008

Juicios externos y amnistía

José M. Tojeira

Los repetidos comentarios sobre el juicio abierto en España sobre el caso jesuitas vuelve a provocar, una vez más, que se hable de la ley de amnistía. En medio de las diversas opiniones nos interesa clarificar conceptos, contribuir a una verdadera reconciliación sobre la verdad como elemento primordial de justicia, y repensar la justicia como el mecanismo adecuado para compensar a las víctimas.

Llegaríamos así a un perdón que no sólo se dé desde dentro de la propia capacidad cristiana de rezar por los enemigos, sino también desde todos aquellos mecanismos que impulsan la cohesión social y el diálogo sobre la verdad.

En primer lugar hay que decir que la ley de amnistía no es una buena ley. Y que tampoco ha amnistiado a todos los que tuvieron un papel preponderante en la guerra. Tanto la Constitución, como una sentencia al respecto de la Corte Suprema, nos dicen que quienes eran funcionarios durante la administración Cristiani no pueden acogerse a la ley de Amnistía.

No están cubiertos por ella. Es cierto que dicha ley tuvo algunos efectos positivos, pero provocó otros más negativos todavía. Impidió que un sistema judicial, el de aquel entonces, en muchos aspectos insuficiente y extremadamente débil, cometiera injusticias. Pero impidió también reconciliarse sobre la verdad y compensar adecuadamente a las víctimas de la guerra.

Aunque ninguna ley es perfecta, cuando se descubren imperfecciones en una ley, lo correcto es cambiarla, sustituirla. No simplemente derogarla, sino sustituirla por otra que, en nuestro caso, permita la verdad y la compensación a las víctimas. Una ley de amnistía, en general, borra y extingue el delito.

La ley de reconciliación que deberíamos y debemos tener, no borraría el delito, sino que buscaría la verdad y otorgaría el perdón del delito, que es distinto de borrarlo. Y lo haría tras haber encontrado formas de compensación a las víctimas. Compensación que, las más de las veces, sería simplemente moral.

Cuando se dice que la ley de Amnistía impide que se abran las heridas del pasado no se es justo con las víctimas. Porque las heridas no se sanan ni se cierran por decreto, sino analizando las causas y poniendo sobre ellas el bálsamo o la medicina adecuada.

Y en estos casos no hay nada mejor que el reconocimiento de la verdad, la compensación a las víctimas como forma de justicia y mecanismos adecuados, dialogantes en cierto modo, de perdón a los victimarios.

Si la verdad o la justicia no fueran mecanismos adecuados para cerrar heridas, sobraría el sistema judicial, la Fiscalía y los órganos auxiliares de la justicia. Después de una guerra fratricida, como lo fue la nuestra, se puede buscar el modo de liberar a los victimarios del castigo. Pero nunca de sepultar la verdad u olvidar a las víctimas.

Ante la apertura del juicio en España muchos hemos coincidido en El Salvador en decir que el ideal es que las cosas se resuelvan dentro del país. Y por esa fe en que las cosas pueden resolverse dentro es que la Compañía de Jesús y la UCA no han querido iniciar en el exterior ningún juicio, aun habiendo tenido ofertas y oportunidades. Sin embargo, el hecho de que se abra fuera un juicio es el resultado de la negativa sistemática del sistema judicial salvadoreño y de diversas instancias del poder político en administraciones pasadas (especialmente el Gobierno de Francisco Flores) a solucionar internamente un caso que ameritaba que al menos institucionalmente tanto el Gobierno como la Fuerza Armada pidieran perdón.

Lo lógico, ante la apertura del juicio en España, no es pedir que aquí se arreglen las cosas en conformidad a la ley de amnistía o a una prescripción que no tuvo en cuenta la suspensión de los tiempos de prescripción que el mismo código procesal admite. Lo lógico sería decir nos hemos equivocado, no hemos dialogado suficientemente sobre los derechos de las víctimas, y tenemos que hablar más del tema.

Y si se llega al convencimiento de que la ley de amnistía ha sido un estorbo para ese diálogo con las víctimas, entonces proceder a derogarla emitiendo simultáneamente una ley de reconciliación que permita reconocer la verdad, compensar a las víctimas y perdonar a los victimarios.

No extinguir el delito, hacerlo desaparecer, como si los asesinatos y las masacres se pudiera desaparecer como por arte de magia. La magia y sus trucos resultan divertidos en el circo, pero la convivencia ciudadana tiene que asentarse sobre reflexión, crítica y valores.

Se puede decir que a estas altura una ley de reconciliación es muy difícil de hacer, que la ley de amnistía tuvo sus deficiencias pero que en aquel momento no se podía ir más allá, que con el tiempo que ha pasado lo mejor es conformarnos con lo que logramos y mirar al futuro. Es una opinión.

Pero es difícil que la persona humana renuncie a la verdad sólo porque a algunos no les interesa. En Argentina, en Chile, en España, los casos de sus represiones o sus guerras civiles siguen de alguna manera teniendo repercusión cuando han pasado muchos más años que los que han transcurrido desde el fin de nuestra guerra.

Y nadie dice que estos países estén procediendo mal. Si algo no ha resultado bien, siempre es mejor hacer las correcciones del caso, que empeñarse obstinadamente en decir que lo mejor es lo que se ha hecho y punto. Una ley de reconciliación, aceptada por todos, sería mejor que una ley de amnistía que aunque haya impedido abusos y malos usos de la justicia, ha impedido también la posibilidad de seguir el procedimiento más justo en el caso de una conflagración civil: El camino de la verdad, de la justicia reparadora y del perdón.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

el unico partido que pudiera hacer fraude es el fmln ya que ellos ya estan desesperados por obtener el poder autonomo de pais, como ellos mismos dicen esta dispuestos a tomar las armas nuevamente para obligar al pueblo a que se unan en su ideologia radica con la cual llever a un comunisno sin vision.

juan dijo...

es correcto es el unico ya que ellos saben que van a perder y nostros ganaremos vamos con todo a ganar rodrigo 5 años a la mierda terengos

Anónimo dijo...

A mi punto de vista no seria nada raro que el FMLN ya este hablando de fraude eelctoral porque siente el que va a perder. Osea es lo mas logico si tu soentes que llevas la de perder que haces??? trmapa??? comienzas a hablar mal del oponente verdad?? apues es lo mismo que le esta pasando al frente!!. no vengamos ocn la paja de uq no lo hemos hecho porque todos mas de alguna vez en la vida lo hemos hecho porque sommos humanos y pecadores si no lo hacemos dejariamos de ser humanos.

Anónimo dijo...

MAURICIO FUNES Y TU QUE QUIERES PARA EL SALVADOR VIOLENCIA ,POBREZA DESEMPLEO Y MÁS MUERTE NO SIGAS HACIENDOTE EL TONTO QUE NO TE QUEDA COMO PRESENTADOR DE NOTICIAS ERES BUENO Y LA GENTE TE QUIERE PERO NO SOLO POR ESO PIENCES QUE GANARAS NO ESTAMOS ELIGIENDO QUIEN HABLA BONITO Y QUIEN NOS DA MAS MENTIRAS NO MAURICIO FUNES NO ERES TU EL QUE PUEDA GOBERNAR EL PAIS NO PORQUE TU PARTIDO ES COMPLETAMENTE UNA BASURA QUE SOLO NOS HA TRAIDO VIOLENCIA Y TONTERIAS A EL SALVADOR NO QUEREMOS VOLVER AL PASADO.

Anónimo dijo...

no sigamos queriendo destruir el pais tan bonito que tenemos ya no sigamos en comflito suficiente hay ya con las maras la gente violenta ,la pobreza y eso no es solo en el salvador es a nivel mundial eso no lo va arreglar el frente no sera asi pues ,que pais va ayudar a el salvador,venezuela no se hagan vamos a comerrrr si gana el fmln y nos van a matar.

Anónimo dijo...

si llegara a ganar el fmln cosa que no va a suceder ya no podremos ni salir y el que tiene dos pares de zapatos ,tiene que quedarse solo con uno por que de lo que nosotros ganamos comeran toda esa gente que vota por el fmln ,y que quieren que una ves ala semana nos regalen comida en la calle como que somos perros creo que el fin de todos los salvadoreños es superrce salir adelante trinufar y con el fmln diganle a adios a todo lo que hasta la fecha ham logrado